Lo importante: Las Secuelas.

 LAS PRESTACIONES DE INCAPACIDAD PERMANENTE.

CONCEPTO DE SECUELAS FRENTE A CONCEPTO DE ENFERMEDAD.

Es muy común que los trabajadores que padecen alguna enfermedad que les ocasiona limitaciones para el ejercicio de su trabajo, se planteen si, como consecuencia del padecimiento de esa enfermedad, pueden  tener prestaciones de Incapacidad Permanente.     

En estas breves lineas trataremos de ofrecer algo de luz cuando esto sucede; situar las cosas en su orden y dar importancia a lo que realmente lo tiene en los procesos de Invalidez. Podemos afirmar sin ningún género de dudas, que lo se valora no son las enfermedades en si mismas sino, las “secuelas”, que son consecuencia de dichas enfermedades.

La Ley General de Seguridad Social en su articulo 136 señala, que la Incapacidad Permanente es la situación del trabajador que, una vez sometido a un tratamiento presenta reducciones anatómicas o funcionales graves que disminuyen o anulan su capacidad laboral.

Para verificar esas limitaciones funcionales es necesario que el paciente, que padece una enfermedad limitativa para su trabajo, acuda a su médico de Atención Primaria y éste, le entregue un parte de baja que debe extenderse en el tiempo. Durante todo este período de Incapacidad Temporal, el paciente deberá ser sometido al tratamiento mas adecuado que tendrá como objetivo, no sólo la recuperación de su salud, sino también la de su capacidad laboral.

Una vez transcurrido el tiempo de baja o de Incapacidad Laboral, que es de 12 meses, ampliado a 18, según decisión del INSS, nos podemos encontrar con dos situaciones:

  • El trabajador recupera la salud, y por tanto su capacidad laboral; así volverá a reincorporarse al trabajo tras obtener el parte de alta desde Atención Primaria o desde el propio INSS.
  • Tras la aplicación de los tratamientos, el paciente  no recupera la salud, no es capaz de desarrollar su actividad con la eficacia exigida y las “secuelas” ocasionadas por la enfermedad no son recuperables y, en consecuencia, se hacen definitivas o se cronifican.

Si nos encontramos ante esta última situación, podríamos considerar que esa cronificación de las secuelas le hace al trabajador acreedor de prestaciones de Incapacidad Permanente.   

Por tanto, para poder afrontar un proceso de Incapacidad Permanente con garantías necesitamos que, tras el tratamiento prescrito, el paciente no recupere su salud y que dichas secuelas, crónicas e invalidantes, impidan al trabajador desempeñar su actividad laboral habitual o cualquier otra profesión.

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